blog literario

Libertad

Volver a las poesías desacertadas

 

Cayó el árbol de la libertad.

Se encerró al trébol de 4 hojas

y, tras su tortura, confesó

que, detrás de sí, quedaba

en pie la redentora moringa.

 

¿Quién osó a derribarla?

la planta centenaria luchó

por mantener la blanca bandera

a salvo del podrido dinero,

que a todos corrompe de ambición.

 

Su comprensión por la vida

escapa de cualquier entendimiento

de aquellos que buscan el poder,

es así, cuando se desvanece

su potestad de curación.

 

Tras sus bellas flores, ahora

digeridas por el infame deseo

de levantar enormes piedras,

que sirven de muros contra ella,

ya no queda nada más.

 

La lucha por los ideales,

que representan las libertades,

sucumbió a un estado que,

lejos del capitalismo, se asoma

como una sociedad fascista.

 

El neo reo de la incultura

ha dejado que se pierda,

en un rincón del olvido,

cada año que, durante siglos,

la frágil moringa nos protegió.

 

Ahora todos felices y contentos,

bajo el yugo de la caja tonta,

que nos somete sin darnos cuenta,

y quedamos muy encantados

con sus estúpidas fantasías.

 

En ella se muestra al opresor,

en distintos y asombrosos paisajes,

para que nos perdamos en su olor

y creamos que, lo contemplado,

es la meta que hay que alcanzar.

 

La caja tonta, dilatada con esplendor,

sesga cualquier buena esperanza

que de la envidia no nos separa,

y deja brotar pequeños ápices,

de una libertad, que aún no aparece.

 

Enredados, ahora todo se muestra,

ante la esfumada ignorancia de todos,

mucho más esclavizados que antaño,

y no queremos darnos cuenta,

pues tenemos un hermoso escaparate.

 

En esa ventana, nos mostramos

tal y como somos, reos del deseo,

de querer ser centro tonal

de la triste y melancólica melodía,

que atrapada nos tiene a esta vida.

 

Todo parece avanzar muy deprisa,

lo cual nos vuelve a esclavizar,

verdaderamente, el árbol cayó

pero no parece preocupar,

muchos ni siquiera lo saben.

 

La verdad se dilata por megas,

los rumores, ya son contados

por los propios protagonistas,

pues parece ser que, con ello,

brota lo creativo del pensamiento,

 

las tontas respuestas superfluas,

se agilizan gracias al cuatro Ge,

mas no evitan ser descubiertas

por la repugnante  y sucia vanidad,

no queda lugar donde esconderse.

 

Se concede pues, al débil trébol,

la idoneidad de hacer cumplir

miles de sueños, y las promesas,

a cambio de las falsas monedas,

azar a cambio de un poco de libertad.

 

2 Comentarios

  • Antonio

    Me encantó!!! Expresas con tu sabías palabras lo mismo que yo con las torpe mías, que la caja tonta ni de noche ni de día!!, como le oi decir una vez al gran Jesus Quintero los analfavetos de hoy en día son peores he los de antes porque saben leer y escribir

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