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El camino de la creación

Las piedras son duras, duras como la vida. Dura es una mala tempestad, dura es un pérdida, dura es la inconsciencia que se encuentra tras la fuerte pedrada que durante nuestra vida, y de forma inevitable e ineludible, se recibe.

El camino de la creatividad no es una pieza, sino un camino de piedras, un camino de cabras, para las tercas cabras. De sobras es conocido que el rudo artiodáctilo siempre tira hacia el monte, insistente, imparable e inapelable. Así seguirá hasta alcanzar su meta. El escritor, sin embargo, ha de andar el mismo camino, una y otra vez; del valle a la montaña, de la montaña al valle, con la idea de encontrar un momento de inspiración, un ínfimo detalle que haga saltar la piedra que le proporcione la idea sobre la cual escribir —el 90% es trabajo y el resto inspiración—. A veces, y a duras penas, podrá encontrar una musa en su andar, una que lo saque del casillero de la pasividad, que lo haga querer practicar nuevamente de la senda de la creatividad.

El escritor es un explorador, siempre lo fue, siempre lo será, como todo aquello que es eterno, aunque su reencuentro será limitado por los extremos que nos marca la vida —ojalá siempre tengamos esos extremos, la crónica ya es dura con los años que se nos regala—. Incansablemente, como la cabra, busca piedras nuevas sobre las que despeñarse para encontrar, como si de minería de datos se tratase, la piedra de la inspiración; una especie de bitcoin difícil de obtener, aunque nada es imposible. Pero, al igual que la moneda virtual, cada vez hay menos resquicio de coger un hilo sobre el que tirar, un hilo que sea auténtico, original y único; que tenga valía para el comprador: el lector (lenguaje inclusivo, no lo olvidemos).

Salta la chispa en cualquier momento y, como pescador; siempre con sedal, ha de empuñar su pluma, y ha de contar con papel sobre el que anotar en qué lugar del camino se produjo la inesperada “pedrá”. Todo queda en manos del siempre irresponsable azar, capaz de provocarte un tema sobre el que subrayar cierta perorata que seguramente terminará por alcanzar la cima o, por contra, provocar el abandono de aquella idea, pues muchas son las veces que nos hacen desechar una idea, buena o mala, pero idea.

Pero, ¿que ocurre si se acepta la proposición marcada por la piedra?

Se sube le peldaño y el explorador, así como el camaleón cambia de color, transforma su gorra de explorador por sus gafas de lector, y procede a la investigación; todo un clásico, como una buena película del oeste americano donde el protagonista nunca se queda sin balas.

Las lentes buscan un nuevo significado, una nueva comprensión que le haga alcanzar el sentido de aquellos textos, aún por esgrimir, pero que ahora, por necesidad y complicidad, ha de hallar. Tal vínculo; pluma y estilo, lo conducirán a los sinsabores de otros modelos textuales, a una tipografía, a una manera con la que dar pinceladas a la historia que será contada, según los pormenores sociales de la época a la cual quedará sujeta.

Ya, delante de la pantalla y teclado, pues las señas del pasado —las antiguas máquinas de escribir—,aunque la historia conlleve tintes añejos, ya no tienen cabida en este presente. Se busca esquematizar sobre el primitivo e incipiente boceto. Y, tras la timidez que aún encierra, nuevamente aparecen las palabras extremas; origen y final. 

Primer objetivo alcanzado: principio y fin de la historia; son los pinceles con los que esbozar el lienzo. Sin ellos no se podrá ver hacia adónde dirigir la pluma.

Tomemos ahora este principio y final; estos extremos, como el comienzo y final de una escalera. Imaginemos por un momento que está no tiene fin, se torna pues infinita. Sin embargo, nosotros hemos de parar en algún lugar de la escalera. ¡O tal vez no!

¡Bien! ¡Sentémonos! Tenemos tiempo, aunque siempre falta, pero ahora lo tenemos de manifiesto y, lo más importante, de nuestro lado.

Pensemos en los peldaños, ¿cómo preferirías verlos? Duros, cortos, largos, resbaladizos,…

¡Tranquilo! Eres el narrador, ¿recuerdas? ¡Tú decides!

Fijémonos en el primer peldaño, en cómo comienza nuestra historia.  Ya sabemos cuál será nuestro último escalón. 

¡Sentémonos de nuevo! Podemos observar muy detenidamente, es el comienzo de la historia, pero igual no estamos en el principio de la escalera, sino en medio, o en el final de ella. Tal vez no querremos contar la historia por completo.

OJO: no propongo nada nuevo, ya lo hizo George Lucas con “el imperio contraataca”, aunque la primera, que en realidad fue la tercera; “una nueva esperanza”. No obstante, así se halló, en el tercer piso de la escalera, y no en el principio; este fue publicado 22 años después que el tercer episodio de la saga.

Nunca mejor dicho; aún no hay nada escrito.

Ellas, esas palabras; principio y fin, sin lugar a dudas y pese a quien pese, darán comienzo a la obra literaria. No importa por qué parte de la cuerda se arriman, serán, de forma irremediable, las primeras lozas sobre las que cimentarán los párrafos que todavía están por dibujar, pero antes de comenzar a interpretar lo que la mente le sugiere ha de preparar una estrategia.

La mañana, el café y el asiento, son pesadas máquinas del gimnasio en las que practicar. Tras el primer sorbo se comienza a sembrar el esquema.

Segundo objetivo, este aún por alcanzar, pero pronto llegará.

¿Cómo comenzar con él? 

El primer paso ya fue dado; un origen y un fin. El segundo será conducir la estilográfica por un sinuoso camino, algo que dependerá de lo que se pretende.

¿Qué se pretende? ¡Ah! Son muchos los caminos que pueden surgir; una novela, unos poemas, un libro de autoayuda, un manuscrito de sabiduría para que alguien, a través de él, pueda obtener cierto grado de conocimiento, el mismo que el escritor sea capaz de transmitir.

 Tipo de narrativa (salvo si fuera un libro de aprendizaje de cualquier disciplina). Esto es un asunto muy personal, y quizás el aspecto más importante de tu manuscrito. Tal vez en esto no puedo ayudar mucho. Deberá ser el escritor quien resuelva. En cualquier caso, decida lo que decida, el siguiente paso será el “cómo contarlo”. Ello puede ser directa o indirectamente.

Lo directo ofrece una puerta rápida al trasfondo del manuscrito. Lo indirecto podrá hacer que nos detengamos levemente. Echar un vistazo atrás y alternarlo con un paso hacia adelante, con sonrisa o sin ella, da igual, dependerá de lo que exija el guion.

Guion: ¿Cómo hablar de ello, cómo explicarlo, cómo llevarlo a cabo?

Ya tenemos el porqué, falta el cómo y el cuándo, tal vez lo tercero no sea necesario, no en este intervalo. Lo que sí es necesario es el esquema. Género, sentido, personajes y carismas de estos. Y luego están las malditas reglas a anexar.

Lo único que es irrefrenables es el tiempo, todo lo demás puede ser modificado al antojo del narrador. Mas la planificación siempre es importante.

¿Cuánto tiempo quiere o puede dedicar a su relato? 

Las atribuciones y deliberaciones, tercer paso, han de conducirnos a los detalles que querremos o no mostrar; de nuevo la longitud del camino aparece, nunca se fue, perdurará hasta llegar al otro extremo, aunque siempre se puede engrosar, gracias al proceder de quien escribe; no puede detener el tiempo, pero sí jugar con él. Conjugar los verbos con el pretérito y con el indefinido futuro siempre proporcionará cierto grado de placer y de incertidumbre en el lector, pues ya se piensa en que el mensaje va a ser transmitido.

Las reglas del juego han de ser descritas en este tercer proceso. Ellas serán acompañadas por los carismas, virtudes y defectos de los personajes. Cabe la posibilidad, a buen seguro que así será, de exagerar unos rasgos y ocultar otros; solo mostrar la parte trasera de la carta, y mantenerla así hasta el final, como en un buen juego de naipes.

Cuarto punto. Aléjate de los estereotipos y de lo tradicional, también de lo convencional, aunque cabe la posibilidad de que al narrador no le apetezca emprender en ese sentido. Las reglas están para romperlas, aunque antes hay que conocerlas. No obstante, puedes seguirlas o crear nuevas reglas, también transgredirlas. Todo y nada, forman parte de un incierto equilibrio; una vez son el negro, otras el blanco de cualquier historia. Aquí, como en todo, la geometría juega un papel preponderante y crucial. No las rompas si no quieres, mas no tengas miedo si has de hacerlo.

Pero recuerda; la inspiración se libera gracias a la combinación de los diferentes y existentes modelos, la mezcla de disciplinas sirve para enriquecer textos. Todo forma un compendio que hace ilimitada y libre la imaginación. Y desde la lejanía se pueden desarrollar y dar a conocer, al igual que aceptar nuevos puntos de observación.

Un consejo: no dejes de leer. Ocurre lo mismo con la música: puedes tener tus propias creaciones, pero no puedes anclarte en lo poco o mucho que hagas. la diversidad en sí forma parte del arte.

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